dilluns, 27 de febrer de 2012

Las migraciones del siglo XXI en perspectiva comparada


El fenómeno de las migraciones es bien conocido en la actualidad. Aunque en números absolutos las migraciones actuales representan una mayor cantidad de personas y parecen más importantes, proporcionalmente fueron mayores los movimientos de población de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Sean cuales sean las cifras, absolutas o relativas, lo cierto es que ambos procesos migratorios, si es que se pueden delimitar y, por tanto, no considerar como un proceso evolutivo estrechamente ligado al contexto de desarrollo industrial, tecnológico y de las comunicaciones, representaron y representan importantes cambios, que los hacen diferentes, en muchos sentidos: la demografía, los cambios de flujos de migración (países de origen y destino), la composición del mercado de factores, del mercado laboral, las políticas de regulación de migraciones, etcétera. Y no sólo podemos distinguirlos según sus implicaciones, sino también por los factores que determinan las migraciones, las características de éstas y el perfil de los inmigrantes.

Así pues, aunque podemos decir que en términos relativos las migraciones del siglo XIX y XX fueron más importantes que las actuales, podemos afirmar que éstas últimas presentan unas características que las hacen diferentes.  

En primer lugar, los flujos de migración han cambiado. Como podemos ver en los siguientes mapas, existe una destacable diferencia entre los países de origen y los receptores de inmigrantes de los dos procesos de migración. Los países europeos han pasado a ser unos de los principales receptores de inmigrantes, mientras que en los siglos XIX y principios del XX era expulsores de inmigrantes. No obstante, países como Argentina y Estados Unidos no han cambiado su situación, y siguen siendo países receptores de inmigrantes.

 
Flujos migratorios siglo XIX - XX


Flujos migratorios siglo XXI

En segundo lugar, las características de las migraciones y los factores las provocan también han sufrido cambios, aunque la búsqueda de mejores condiciones de vida sigue siendo el factor común. Ahora, los inmigrantes no están obligados a abandonar sus países, sino que emigran voluntariamente. La voluntad de emigrar dependerá de las condiciones estructurales del país de origen y del país de destino, que actuaran como fuerzas de expulsión o atracción. Otro factor es la situación socioeconómica del país de procedencia. Así pues, nos encontramos con países donde existen fuertes presiones demográficas a causa de una extensa población joven que no encuentra suficientes recursos y que, además, sufren guerras, enfrentamientos o viven bajo regímenes autoritarios, emigran hacia países, como los europeos, donde existe una población envejecida. Con esto se pueden compensar los problemas demográficos de ambos países. Una implicación más que esto tiene es que los inmigrantes envían remesas a sus países de procedencia, permitiendo que sus familias puedan mejorar sus condiciones e incluso crear negocios en su país.
No nos podemos olvidar del cambio en los transportes y las comunicaciones, así como de las redes sociales. La mejora en los transportes y las comunicaciones han provocado una disminución radical de los costes de movilidad, y, a la vez, esta movilidad se ha vuelto mucho más rápida. Todo esto, a su vez, relacionado con la sensación de estar conectado en todo momento con el resto del mundo, ha hecho posible una mayor migración. De esta manera, los inmigrantes siguen estando en contacto directo con su país de procedencia, lo que también facilita su posible regreso. Esto es diferente a las anteriores migraciones, donde el hecho de volver al país de origen no era contemplado.

Finalmente, y por lo que respeta al perfil de los inmigrantes, éstos son mayoritariamente jóvenes en edad de trabajar y mujeres. No son los más pobres, sino que son los que más probabilidades tienen de encontrar empleo en el país de destino y, en definitiva, unas mejores condiciones de vida. Por tanto, los inmigrantes actuales tienen más cualificación.

Núria López

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